El desayuno, la primera clase del día

Una buena alimentación ayuda a mejorar el rendimiento escolar

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Durante los primeros años de vida de un niño, se desarrollan, de manera muy importante, sus capacidades físicas y mentales. Y es en este sentido, donde la nutrición juega un papel fundamental. Durante la niñez, las necesidades energéticas son mayores y, por ello, los niños necesitan ingerir alimentos de una forma más frecuente.

En este sentido, el desayuno es la principal comida del día, ya que proporciona entre el 20 y el 25 por ciento del aporte energético diario que necesita el menor.

A pesar de ello, según el Ministerio de Sanidad, sólo el 7,5 por ciento de los niños y niñas españoles desayuna correctamente. En muchas ocasiones, los horarios de trabajo de los padres, la falta de tiempo o los retrasos, obligan a muchas familias a desayunar fuera de casa o incluso en el coche de camino al colegio.

El desayuno nunca debe omitirse y se debe hacer en familia, sentados y sin prisas, dedicándole como mínimo entre 15 y 20 minutos.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) señala que ir a clase sin haber desayunado favorece la obesidad infantil y afecta al rendimiento escolar del niño.

Hay estudios que demuestran que los niños que desayunan de forma saludable tienen un mayor rendimiento escolar, una actitud más positiva en los estudios y sacan mejores notas. En cambio, tras el ayuno nocturno, los niños que llegan al colegio sin haber desayunado de forma conveniente, se encuentran más cansados, irritables y sin ganas de prestar atención a las clases.

El hecho de pasar muchas horas con el estómago vacío, tanto en el caso de los niños como en el de los adultos, hace que nos sintamos débiles, aturdidos e incluso mareados.
 

¿Cómo es el desayuno ideal?

En primer lugar, debemos eliminar de nuestra cocina todos aquellos productos industriales que no aportan ningún nutriente, como puede ser la bollería industrial, los cereales azucarados, las chocolatinas, etc.

Un desayuno completo debe ser variado y contener los nutrientes necesarios para afrontar el día con energía. En este sentido, el desayuno ideal debe estar formado por:
 

  • Un lácteo (leche, yogurt, queso), mejor si son bajos en grasa y que aportan calcio y vitaminas.
  • Hidratos de carbono (cereales, pan, galletas con poco azúcar o integrales) que son bajos en grasa y contienen Vitamina B.
  • Fruta o zumo natural: en el caso de los zumos, es preferible los preparados en casa que los que ya vienen envasados. En cualquier caso, es recomendable que sean bajos en azúcar. La fruta es un aporte importante de vitaminas, fibra y minerales.
  • Grasas y otros (aceite de oliva o mantequilla, miel, mermelada, cacao). Son buenos de manera ocasional y en cantidades moderadas.
     

En cuanto a las cantidades, estas siempre deben estar ajustadas a la edad y el estómago del niño. No hay que forzarles a terminar el desayuno si comprobamos que el niño ha comido un poquito de todo y que puede ser suficiente.

Algunas ideas de desayuno para que tu hijo vaya con las pilas cargadas al cole, pueden ser:
 

1- Un vaso de leche con cacao, unas galletas integrales o bajas en azúcares y una pieza de fruta, por ejemplo, un plátano.

2- Un vaso de leche, una tostada con un chorrito de aceite de oliva y un zumo de naranja natural.

3- Un vaso de leche con un puñado de cereales (avena, trigo y arroz), dos galletas y un kiwi.


Para completar el desayuno, podemos preparar un almuerzo para llevar al cole como, por ejemplo, un sándwich de pan de molde y pavo, un bocadillo de atún o una macedonia de frutas.

Y tus hijos, ¿desayunan de forma saludable?

 

Joanna Casas

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