¿Cómo afectan los problemas oculares al rendimiento escolar de mi hijo?

Recomendaciones para prevenirlos

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¿Has observado que tu hijo se frota los ojos con frecuencia, se acerca mucho al libro cuando lee o últimamente se queja de que le duele la cabeza? Estos podrían ser algunos síntomas que nos avisen de un problema de visión. Así que, ¡Alerta! La mejor prevención, comienza con una buena revisión.

Los especialistas estiman que uno de cada cuatro niños en edad escolar presenta algún tipo de problema ocular que puede mermar, de forma significativa, su aprendizaje y aumentar su estrés, si no se trata a tiempo. Estos niños tienen que hacer un mayor esfuerzo para centrarse en determinadas actividades como leer, dibujar o mirar la pizarra durante un tiempo prolongado, lo que deriva en que se cansen más, se desmotiven y pierdan la atención.

De hecho, hay estudios que indican que uno de cada tres niños con bajo rendimiento escolar presenta problemas en la vista y, en muchos casos, ni los profesores ni los propios padres los percibimos a tiempo.

La salud visual es importante en cualquier edad, pero cuando se trata de niños debemos prestar especial atención, ya que los más pequeños no suelen avisar de que tienen un problema de visión; desconocen que ven mal y piensan que todo el mundo ve como ellos. 

Las anomalías visuales más frecuentes durante la infancia son la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o el ojo vago y es muy importante empezar a tratarlos a tiempo para evitar que resulten irreversibles.

 

¿Cuáles son los signos de alarma?

Generalmente, los primeros signos de alerta de que un niño puede tener algún tipo de problema ocular se suelen manifestar durante la etapa escolar, entre los 5 y los 7 años de edad.

Por ello, es importante que consultes con el especialista si observas que, por ejemplo:
 

  • Se acerca en exceso a la televisión o al libro.
     
  • Se queja de que le pican o le escuecen los ojos.
     
  • Omite palabras o se salta líneas cuando lee.
     
  • Se distrae fácilmente.
     
  • Tiene visión doble.
     
  • Padece dolores de cabeza frecuentes.
     
  • Pone posturas forzadas.
     
  • Guiña los ojos para ver mejor.
     

Para prevenirlos, es importante seguir una serie de recomendaciones:

  1. Disponer de una buena iluminación mientras estudian o hacen los deberes. Lo más aconsejable es hacerlo con luz ambiental y una luz más potente dirigida al objeto de trabajo, así como evitar la luz directamente a los ojos.
  1. Para evitar la fatiga visual, es muy importante que el niño no pase mucho tiempo delante de la televisión u otras pantallas como ordenadores o tabletas.
  1. Mantener una correcta postura corporal, manteniendo la espalda y la cabeza recta y los pies tocando el suelo.
  1. Descansar de 5 a 10 minutos después de cada hora de trabajo. También es importante relajar la vista levantando la mirada cada poco tiempo y enfocando un objeto lejano.
  1. Proteger sus ojos con unas gafas de sol, principalmente en días muy soleados o si vamos a realizar un largo paseo, una excursión o pasar el día en la playa.
  1. Una buena higiene es fundamental. Se trata de evitar que se toquen y froten los ojos con las manos sucias.
  1. Mantener una alimentación sana y equilibrada. La ingesta de frutas, verduras y pescado es básico para el correcto funcionamiento del sistema visual.
  1. Realizar visitas periódicas al oftalmólogo para detectar y prevenir, de forma temprana, problemas visuales. Por suerte, la mayoría de los problemas oculares que aparecen en esta etapa, incluso los más graves, pueden solucionarse con éxito si se detectan y se tratan a tiempo.
     

Y tu hijo ¿ha visitado ya al especialista?

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