Cómo disfrutar del arte en familia

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La RAE define el arte, en su segunda acepción, como la “manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.”

El concepto es muy amplio: danza, música, pintura, escultura, arquitectura, cine, etc. Aprender a disfrutar de las manifestaciones artísticas desde la infancia es un importante recurso para el desarrollo personal e intelectual, e incluso puede contribuir a hacer germinar vocaciones.

En el presente artículo nos centraremos en cómo conseguir que una visita a un museo de Bellas Artes con las y los pequeños resulte a la vez divertida y educativa.
 

Sembrar la semilla

El objetivo es comenzar a despertar el interés por el arte en nuestros hijos e hijas. Actualmente es muy sencillo, tenemos a nuestra disposición libros de arte adaptados a todas las edades (incluso para colorear o recortar) y no solo eso, sino que basta con realizar una sencilla búsqueda en Internet para encontrarnos con Frida Kahlo, Picasso, Dalí o Matisse.

Comienza haciendo una breve selección de estos recursos, elige obras que le puedan llamar la atención por sus colores, la temática que tratan o incluso la historia que cuentan. Preséntale poco a poco las y los grandes pintores (¡no te olvides de las pintoras!) y comenzará a entablar una relación con el arte.

Aprovecha cualquier paseo para entrar en una galería o contemplar un mural de arte urbano. Pregúntale qué le parece, qué piensa, si le gusta o no. El arte nos rodeas, así que no será difícil que te tropiece con él.


Antes de la visita

El primer paso consiste en seleccionar qué vas a visitar. Muchos museos programan actividades adaptadas a diferentes edades, ya sean talleres, itinerarios familiares, cuentacuentos, proyecciones e incluso diseñan diferentes recorridos con una selección de obras para las y los pequeños. Si tienes la oportunidad, participa en alguna de ellas.

Algunos consejos antes de ir a un museo son los siguientes:

  • Programa la visita con antelación. Si es la primera vez que vais a un museo, cuéntale qué es, por qué hay cuadros y esculturas, qué vais a ver.
  • Busca información sobre las obras expuestas; puedes seleccionar algunas, mostrárselas y pedirle que las represente a su manera.
  • La página web del museo suele ser de mucha ayuda. Algunos, como el Prado, incluso recopilan con una serie de vídeos que explican algunas de las obras allí expuestas.
  • Nadie mejor que tú conoce sus intereses. Sobre todo si se trata de un gran museo, elige algunos cuadros o esculturas que sepas que le va a llamar la atención. Cuando las vea en directo, seguro que se emociona.
  • Planifica la visita para que no tenga una duración excesiva. No se trata de verlo todo, ni siquiera lo más importante, sino de disfrutar. E intenta escoger un horario en el que la afluencia no sea masiva.


Durante la visita

El gran acontecimiento ha llegado y ya estáis en el museo. Pero las cosas no siempre salen como las hemos planificado y quizás sea necesario improvisar. En mi primera visita al Prado con mis sobrinas no tuve más remedio que comenzar visitando la tienda… pero luego todo se enderezó.


¿Qué podemos hacer para convertir esta enriquecedora experiencia en algo divertido y educativo?
 

  • En primer lugar, es preciso recordar una serie de normas básicas de comportamiento, sobre todo “No tocar”.
     
  • Si ya conoce alguna obra, es probable que le encante descubrirla colgada de la pared y fijarse en aspectos que no se ven en una reproducción. Aprovecha el momento para comentarla, recordar quién la pintó y en qué época.
     
  • Las obras de arte están llenas de monstruos, príncipes y princesas, dragones, animales… Buscad los detalles, descubrid personajes escondidos, ponedle nombre a los seres extraños que pueblan algunos cuadros… Seguro que incluso tú descubres cosas en las que no te habías fijado nunca.
     
  • Presta atención a sus reacciones, descubre en qué se fija más y qué es lo que no le gusta. Su forma de actuar te ayudará a adaptar la visita y a programar otras en el futuro.
     
  • Si contáis con tiempo suficiente (y las características del espacio lo permiten) lleva una caja de colores y unos folios. Reproducir una gran obra de arte es un actividad muy estimulante que además se puede completar en casa.
     
  • Cuando comiences a notar que se cansa, quizás sea el momento de finalizar la visita.
     

Una vez de vuelta, pregúntale cómo se ha sentido, qué es lo que más le ha gustado y lo que menos. Sigue promoviendo su interés mostrándole otras obras de los artistas que ya comienza a conocer y animándole a que las busque él o ella misma.

¡Y la semilla del arte comenzará a florecer!

 

Mónica Suárez @monicasua

 

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