¿Cómo educar en la resiliencia?

6 consejos para desarrollar la resiliencia desde la infancia

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Los adultos tendemos a restar importancia a los problemas que surgen en el día a día de los niños y adolescentes. Sin embargo, las adversidades existen en todas las etapas de la vida. Las riñas con los amigos, el estrés de los estudios, la falta de entendimiento con los padres… Cualquier pequeña dificultad puede acabar afectando a la salud emocional de los hijos. De ahí, que sea tan importante educar en la resiliencia desde casa y desde el colegio.
 

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos para enfrentarnos a las situaciones complicadas, superarlas e, incluso, salir reforzados de ellas. Al final, como dice José N. Harris, se trata de aceptar que “caer es parte de la vida” y que “ponerse en pie nuevamente es vivir”.

Educar en la resiliencia a niños y adolescentes es enseñarles a buscar respuestas a sus problemas. El objetivo es que nuestros hijos y alumnos no escondan la cabeza, como hace un avestruz, cada vez que se encuentren con una adversidad, sino que tengan la valentía de enfrentarse a ella. 

Fomentar la resiliencia es fundamental desde la infancia. Y es que, en el camino hacia la edad adulta, esta habilidad va haciéndose cada vez más necesaria, sobre todo en una época de tantos altibajos como la adolescencia. Las complicaciones aumentan, los fracasos resultan más evidentes y es imprescindible saber aprender de ellos.
 

¿Cómo educar en la resiliencia?

La gran pregunta es cómo educar a los niños y adolescentes para que sean capaces de desarrollar la resiliencia. Lo cierto es que hablamos de una habilidad transversal, que afecta a muchas áreas de la personalidad. Es decir, que no hay recetas escritas. Sin embargo, sí es recomendable seguir estos consejos:

  • 1. Dialoga con tus hijos. Pregunta y escucha lo que tienen que contarte. Si han discutido en el colegio, averigua cuáles han sido las razones. Uno de los grandes errores que solemos cometer los padres es juzgar a los niños antes de conocer su versión de los hechos. Evita hacer reproches injustificados o quitar toda la importancia a sus problemas. Con eso solo conseguirás el silencio por respuesta.
  • 2. Deja que tomen sus propias decisiones. Cuando conozcas el problema, no les sirvas la solución en bandeja. Tu papel es ayudarles a encontrar una respuesta a la situación, pero deben ser ellos quienes finalmente decidan el camino que quieren tomar. Es posible que se equivoquen, pero la resiliencia consiste también en aprender de los errores.
  • 3. Fortalece su autoestima. Cuando un niño o adolescente no sabe quererse pierde la confianza en sí mismo. Recuerda a tus hijos sus cualidades y no solo sus errores. Si fomentas su seguridad se sentirán más capacitados para tomar decisiones y enfrentarse a cualquier problema.
  • 4. Incúlcales el valor de la amistad. En los momentos difíciles, tener al lado a gente que te quiere siempre es de ayuda. Por eso, tus hijos deben saber que ellos son un apoyo para los amigos, igual que los amigos lo son para ellos. Se trata de dar y recibir.
  • 5. Anímalos. Por muy adversa que sea la situación, el mundo sigue adelante. Es necesario salir, jugar y divertirse. De hecho, desconectar les ayudará a pensar con más calma para encontrar una solución o asumir la derrota. Si tus hijos están tristes, busca algún plan irresistible para sacarles una sonrisa.
  • 6. Fomenta el optimismo. A veces, cuando tenemos un problema solemos pintarlo todo negro. A los niños y adolescentes también les ocurre. En este sentido, hay que hacerles ver que siempre hay una parte positiva de todo. Para eso, puedes servirte de anécdotas de tu propia vida, películas o cuentos, dependiendo de la edad que tengan. 

Nuria Molina

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