¿Cómo mejorar la concentración en los niños?

La falta de concentración es la principal causa del bajo rendimiento escolar

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¿A tu hijo le cuesta concentrarse o mantener la atención en algo durante mucho tiempo? Aunque es muy frecuente que los niños se distraigan y pierdan rápidamente el interés por las tareas que están realizando, la dificultad para concentrarse puede ser un desafío a largo plazo.

La falta de concentración es la principal causa del bajo rendimiento escolar. Esta habilidad se va desarrollando a medida que el niño va creciendo, pero, aun así, es importante trabajarla para conseguir que sea efectiva.

La capacidad de concentración y atención es diferente en cada persona. Así, en el caso de los niños, hay a quienes les cuesta mucho mantener la atención durante unos minutos en una determinada tarea y otros que son capaces de pasar horas haciendo una misma cosa sin casi moverse del sitio.

Además, en la actualidad, mantener la atención en una determinada actividad puede convertirse en todo un reto, ya que la inmersión de las nuevas tecnologías muestra un mundo lleno de estímulos cambiantes y muy atractivos que hacen cada vez más difícil centrarse en un único estímulo aburrido para ellos.

No obstante, es importante tener en cuenta que hay niños más inquietos que otros y que esto no significa necesariamente que exista algún problema relacionado con el déficit de atención.

La concentración es algo que debemos trabajar con ellos, ya que mejorar esta habilidad les permitirá desarrollar una autodisciplina y un mayor éxito durante su etapa educativa.

 

¿Cómo podemos mejorar la capacidad de concentración de nuestros hijos?
 

  1. Una de las cosas más importantes a la hora de trabajar la concentración es crear rutinas. Antes de dar una instrucción, es fundamental reclamar su atención. Por ejemplo: “Es hora de prepararnos para ir a la cama, vamos a preparar el pijama”.
     
  2. Relacionado con el punto anterior, fomentar los hábitos de escucha, que el niño aprenda a escuchar a los demás y respetar el turno para hablar.
     
  3. Detectar sus momentos de mayor concentración en el día para realizar las tareas más pesadas o aquellas que menos le motiven. Si el niño se encuentra cansado, es más difícil que mantenga su atención en una determinada tarea, especialmente si esta no es demasiado atractiva para él.
     
  4. Evitar distracciones. A la hora de hacer los deberes, es fundamental que el niño trabaje en un entorno tranquilo, ordenado y sin distracciones. Evitar la televisión, los videojuegos o los móviles les permitirá dirigir su atención hacia lo importante en ese momento.
     
  5. Respetar sus descansos. Según los expertos, es cerebro humano es incapaz de mantener la atención durante un largo periodo de tiempo. Por ello, es muy importante realizar descansos breves que permitan al niño retomar la tarea más concentrado.
     
  6. Cuidar la alimentación. Mantener una dieta equilibrada es básico para afrontar el día con energía. El desayuno es la principal comida del día, ya que proporciona entre el 20 y el 25 por ciento del aporte energético diario que necesita el menor, por lo que procurar la ingesta de alimentos ricos en fósforo, calcio u otros minerales fomentará la atención.
     
  7. Lo mismo sucede con las horas de sueño. Tener una buena rutina de sueño les ayudará a descansar y, por lo tanto, estar más receptivos y rendir más al día siguiente.
     
  8. Reforzar en positivo. Cuando el niño consiga mantener su atención en aquello que hemos propuesto y realizar la tarea debemos reconocerle el esfuerzo y decirles lo orgullosos que nos sentimos de él.
     

La concentración, como cualquier otra habilidad, puede mejorarse. La cuestión es ser constante y poner en práctica algunas de las claves que nos ayudar a conseguirlo.
 

Joana Casas

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