Consejos prácticos para fomentar la inteligencia emocional en casa

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Educar a nuestras hijas e hijos supone mucho más que transmitirles conocimientos, implica, también, entrenar sus diferentes inteligencias, entre las que se encuentran, según Gadner, la inteligencia intrapersonal –de autoconocimiento y control sobre las propias emociones– y la interpersonal –de comprensión de las emociones ajenas, empatía y correcta relación con otras personas–. Este conjunto de habilidades fue descrito por Daniel Goleman como “Inteligencia emocional” en 1995.

 

Una correcta Inteligencia Emocional es un pilar básico para la mejora de nuestra calidad de vida ya que, entre otros aspectos, nos ayudará a desarrollar nuestras habilidades sociales y de relación con el entorno que nos rodea, favoreciendo que sean más comprensivas, más respetuosas con el resto de personas…

En este artículo incluimos algunos consejos para trabajar en casa, con nuestras hijas e hijos, las diferentes habilidades que forman parte de esta Inteligencia Emocional.

 

Autoconocimiento y Autoconciencia

Atenderemos en primer lugar al autoconocimiento y la autoconciencia, a la capacidad de “darnos cuenta de nuestras emociones” y gestionarlas adecuadamente, no dejándonos llevar por ellas.

Tenemos diferentes alternativas en función de la edad de nuestras hijas e hijos:

  • Hacer un collage en la que se “definan” utilizando dibujos propios, imágenes, palabras… que recortaremos de revistas o imprimiremos tras buscarlas en Internet. En él podemos incluir imágenes representativas de lo que les gusta hacer, sus hobbies, sitios en los que hayan estado... Ampliaremos este collage con fotografías o imágenes de emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, miedo y asco). Las “fotos” pueden ser del o la menor o de otras personas –incluso de dibujos animados– recortadas o sacadas de Internet. Se trata de que identifique cada emoción y nos cuente cuándo y por qué se experimenta cada una de ellas.
  • Cuando son más mayores podemos plantear un diario de emociones, ya sea escrito o grabado en audio o vídeo. Incluso podemos hacer en familia un blog privado, un videoblog o un podcast (posibilidad que, además, trabajará en la competencia digital). Se trata de dedicarle 10 o 20 minutos al día, repasando cómo ha ido la jornada desde el punto de vista emocional: si se han sentido tristes, alegres, con enfado… y, muy importante, en qué situación. Semanalmente lo compararemos con la semana anterior. Una buena estrategia es, además, añadir tareas para evitar ese sentimiento cuando la emoción es negativa: “¿Qué podía haber hecho para no sentirme así?”.

 

Autocontrol

Ser capaces de no reaccionar ante determinadas situaciones no es una tarea sencilla pero sí muy importante. Implica aprender a reflexionar y a distanciarse de la situación para actuar de forma adecuada y emocionalmente inteligente.

  • Planteamos situaciones (las narramos, las extraemos de un cuento o les mostramos un vídeo en Internet) en las que un niño o una niña haya mostrado una rabieta, un enfado, alegría que puedan provocarles enfado… pueden ser situaciones imaginarias o reales. Le pedimos que valore la reacción de la otra persona con tarjetas de colores a modo de semáforo:
  • Verde: ha pensado y ha intentado razonar
  • Amarillo: parece que se empieza a enfadar
  • Rojo: ha gritado, pataleado…

En el último caso buscaremos conjuntamente otras reacciones “más adecuadas”.

  • Con adolescentes podemos poner en juego la técnica del volumen de voz fijo: cuando seamos conscientes de que está subiendo el volumen de voz, debemos bajar el nuestro y mantenerlo en un “volumen normal” o “bajo” independientemente de que nuestro hijo o hija lo siga subiendo.

Otros componentes de la inteligencia emocional que podemos fomentar en casa son la relajación, la empatía, la asertividad y la escucha activa o, por ejemplo, la automotivación (los abordaremos en próximos artículos).

De momento, la clave está en tomar conciencia de sus sentimientos, de sus emociones (positivas y negativas), de sus debilidades. ¡Es el primer paso para convertirlas en fortalezas!

No olvidemos que la inteligencia emocional ayuda a controlar el estado de ánimo, mejora la relación que menores y jóvenes tendrá con ellos y ellas mismas y, por lo tanto, con el resto de personas que le rodean. Quienes sean capaces de gestionar sus emociones adecuadamente incrementan sus posibilidades de éxito personal, social y laboral. ¡Recordémoslo!

 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

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