¿Creamos un "Escape Room" para aprender y divertirnos?

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Últimamente se han puesto de moda los «Escape Room» o “juegos de escape” en nuestro entorno. De hecho, en el propio colegio hemos puesto en marcha una propuesta durante este curso escolar y, en nuestra provincia encontramos, según la guía Escape Room Lovers, 19 juegos en diferentes espacios físicos.

Y la clave está en la palabra ‘juegos’ pues se trata de actividades de ocio que nos permiten, además, aprender jugando. Así que si, seguimos en la línea del artículo de hace un par de semanas proponiéndoos una alternativa más concreta.

Casi podríamos decir que un «Escape Room» es una adaptación de las conocidas yincanas pero con algunas particularidades. El reto que se nos plantea es, siempre, escapar de una habitación (o un conjunto de ellas) superando diferentes pruebas que nos conducirán a encontrar la llave o la clave para poder salir.

Podemos poner en marcha casi cualquier tipo de pruebas (realizar un cálculo, encontrar el libro en el que se halle una cita que hemos incluido en una cartulina escrita con limón y que podemos poner en marcha, así que la imaginación es nuestra frontera, además de las capacidades y destrezas de quienes formemos el grupo: no haremos el mismo juego para menores entre 3 y 6 años que si vamos a contar con adolescentes ¿verdad?



Un ejemplo “Escapando del salón”
 

Nos ponemos en situación: estamos en el salón, la puerta está cerrada con un candado. Tenemos que salir para ir a cenar con la abuela por su cumpleaños pero no tenemos la llave del candado, ni teléfono móvil, ni conexión a Internet...

Encima de la mesa solo hay un metro costura y tres cajas con diferentes números.

El metro nos da la pista (y la herramienta) para calcular los metros cuadrados –o el área, o el volumen– de nuestro salón y abrir la caja que incluye los números correspondientes a la medida (m2). En ella encontramos un papel, aparentemente en blanco. En realidad, contiene una cita escrita con limón que debe ser “revelada”. Encontrar la vela y un mechero para encenderlo nos obligará a abrir un montón fundas de DVD…, además de saber que la forma de hacerla visible requiere una llama y el cuidado para no quemarla.

La cita corresponde a uno de los libros que tenemos en la estantería. El número de la página en la que aparece nos debe llevar (a partir de la reflexión, el análisis y el ensayo-error) a un canal de televisión.

El color del logotipo del canal, nos da la pista para coger uno de los cojines del sofá. Dentro de la funda del cojín encontramos la llave y podemos salir del salón.
 

Yo también puedo hacerlo

Contado así, parece sencillo ¿no? Y lo es, relativamente. Pero incluye todos los elementos de la secuencia que debe seguir un «Escape Room»:

  • Tenemos un conflicto “no podemos salir del salón y debemos acudir al cumpleaños de la abuela”.
  • Se nos ha planteado una meta “salir del salón a tiempo para llegar al cumpleaños”.
     
  • Existen unas reglas: debemos colaborar para encontrar las pistas, aplicar cálculos matemáticos para medir el salón, reconocer la tinta invisible y conocer la forma de revelarla, aplicar nuestros conocimientos literarios… y todo ello sin posibilidad de acudir a Google o a Wikipedia, de pedir ayuda a través del teléfono o del Whatsapp, de comunicar a la abuela que llegaremos tarde…
     

¿Qué os parece? ¿Os atrevéis a hacerlo en casa?

Hay muchos motivos para hacerlo, facilita el desarrollo de la capacidad de resolución de problemas, pone en juego diferentes inteligencias y conocimientos, nos proporciona una resultado inmediato de la aplicación de conocimientos teóricos pero, sobre todo, porque es muy divertido.

¡Ánimo, seguro que es una buena experiencia para toda la familia!

 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

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