Educar en igualdad está en nuestras manos

Pautas para fomentar una educación en valores entre mujeres y hombres

20180327102829.educar_en_igualdad

Cada día 8 de marzo se conmemora el “Día de la mujer”. Un día que, en este 2018, ha cobrado especial relevancia por las reivindicaciones que, especialmente en España, se han realizado. Miles de mujeres y hombres han salido a la calle a manifestarse pidiendo una igualdad real entre hombres y mujeres, en derechos y en deberes, en obligaciones y libertades, en salarios y en reparto de tareas, en oportunidades... En contra de una situación de desigualdad que la infancia y la adolescencia viven y que, sin ninguna duda, no queremos para ellas (tampoco para ellos) en el futuro.

Tenemos la responsabilidad de educar en valores a nuestros y nuestras menores. Entre esos valores se encuentra la Igualdad y la No Discriminación, es decir, debemos contribuir a una educación igualitaria en cuestiones de género. Está en nuestras manos, las de las personas responsables de menores, sus familias, el profesorado, el personal sanitario… contribuir a una sociedad igualitaria empezando desde el entorno más cercano: nuestras casas.

En este artículo os proponemos cuatro claves para educar en igualdad a nuestras hijas e hijos. Pautas sencillas que podemos poner en práctica en nuestra vida cotidiana.
 

Pauta 1: Nombra en femenino las profesiones

“Marta es arquitecto”, “Juana es médico” y “Ana es abogado”… profesiones de prestigio que, habitualmente, se nombran en masculino. ¿Por qué? ¿Creemos que tiene más prestigio si decimos médico que médica? Aunque sea solo por una simple cuestión gramatical y de concordancia, nombremos en femenino a las mujeres y sus profesiones: arquitecta, abogada, limpiadora, profesora, ingeniera, cocinera…

Seamos conscientes del lenguaje que utilizamos, revisemos cómo denominamos a quienes lo desempeñan y nombrémoslas en femenino, es más, busquemos ejemplos, mujeres expertas en cada campo: estaremos proporcionando modelos femeninos que nuestras hijas puedan seguir.
 

Pauta 2: Juegos y juguetes ¿con género?

“Los carreras de coches son juegos de niños” o “las muñecas son juguetes para niñas”; “las niñas juegan a balonmano y los niños al futbol”, son solo algunos ejemplos de roles de género que tienen que ver con los juegos.

Elijamos juegos y juguetes (incluyendo videojuegos –en los que es habitual que el hombre rescate a la mujer–) en los que no se reproduzcan estos roles tradicionales. Seleccionemos, desde que nacen, tanto unos como otros para proporcionar a nuestra infancia más posibilidades de elegir en el futuro. Recordemos que el juego es una de las principales formas de aprender, de adquirir valores y de relacionarnos con otras personas.
 

Pauta 3: Estereotipos, Prejuicios… reconocerlos y reducirlos

Nuestra sociedad está plagada de estereotipos y prejuicios asociados al género: “los hombres no lloran”, “las ingenierías son carreras de hombres”, “las mujeres conducen peor que los hombres”, “las niñas estudian mejor que los niños”… son solo algunos ejemplos.

Debemos ser conscientes de que atribuimos diferentes características a las niñas y a los niños, de que esperamos cosas distintas de ellas y de ellos. Atribuciones que realizamos basándonos solo en el hecho de que han nacido mujer u hombre. Evitarlos pasa por analizar nuestro lenguaje y corregirlo, revisar las películas y dibujos animados que ven, los videojuegos a los que juegan… comprobando que no contribuyen a mantener el estereotipo y, si es así, tenemos dos posibilidades:

  • Considerar la película, el videojuego, el cómic, la novela… “no apta” para nuestra casa.
     
  • Compartirla con nuestras hijas e hijos y analizar conjuntamente por qué es un estereotipo y por qué no es correcto.
     

Pauta 4: Somos modelos a seguir, demos ejemplo

Somos, queramos o no, el modelo que nuestras hijas e hijos seguirán. A partir de nuestros comportamientos, nuestro lenguaje, nuestras actitudes… ellas y ellos aprenden, adquieren roles asociados a su sexo y debemos ser conscientes de qué les estamos transmitiendo.

Analicemos qué decimos, si las tareas que realizamos en el hogar se corresponden con esos roles tradicionales e intentemos cambiarlos. Permitamos a cada menor criarse en un entorno de igualdad, en el que puedan observar que tanto hombres como mujeres reciben el mismo trato, una sociedad en la que tienen las mismas oportunidades y en la que no recibirán un trato diferente solo por el hecho de ser niño y niña.

 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

 Categorías: