Educar las emociones garantizará a los alumnos el máximo desarrollo personal y profesional

Javier Rello, director Pedagógico de Secundaria y Bachillerato, nos habla de cómo la aplicación de la Neurodidáctica está transformando el modelo de aprendizaje tradicional

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Conocer el cerebro humano es fundamental para mejorar el diseño y planificación de los programas de estudios y de los proyectos educativos en los colegios. Existen numerosos estudios que tratan de identificar patrones neuronales con el objetivo de ayudar a los alumnos a aprender de forma más rápida y con menor esfuerzo. Hasta el momento, las principales conclusiones de dichos estudios se traducen en una premisa fundamental: el cerebro necesita movimiento y necesita emocionarse para aprender.

Dichos estudios han comprobado que un modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona. Nuestro cerebro emocional se activa cuando algo diferente llama nuestra atención, es decir, cuando algo se sale de la monotonía.

En los últimos años, la educación y la forma de enseñar ha cambiado mucho. La irrupción de la digitalización y las nuevas tecnologías ha dado paso a un boom de nuevas tendencias educativas y la aparición de diferentes corrientes que quieren transformar el modelo educativo. Una de estas corrientes es la Neurodidáctica.

Pero ¿qué es la Neurociencia?¿Qué aporta esta disciplina a la educación? ¿Cómo se aplica en el aula?

Javier Rello, Director Pedagógico de Secundaria y Bachillerato del Colegio San Cristóbal nos explica, en esta entrevista, todas las claves de esta nueva disciplina, con el objetivo de que todas las familias puedan conocer sus principales ventajas y cómo la aplicamos en nuestras aulas.


Pregunta. Entendemos la neurodidáctica como aquella disciplina que estudia el funcionamiento del cerebro, cómo este aprende y qué estimula su desarrollo en el ámbito escolar. Es decir, se trata de sacarle el mayor partido el funcionamiento cerebral a la hora de adquirir nuevos conocimientos. ¿Es realmente así? o ¿Cómo podríamos definir de una forma sencilla qué es la neurodidáctica?

Respuesta. Sí. Podemos decir que la neurodidáctica es partir del conocimiento del cerebro para realizar una práctica educativa acorde a las necesidades del mismo, dependiendo de la edad educativa en la que se encuentre el alumno. A mí me gusta mucho explicar el concepto de neurodidáctica con la siguiente frase del neurocientífico, Leslie Hart: “Educar sin saber cómo funciona el cerebro es como querer diseñar un guante sin haber visto nunca una mano”.


P. La neurodidáctica utiliza como principal herramienta las emociones, el interés o la curiosidad para que el aprendizaje sea efectivo. ¿Qué papel juegan las emociones en la educación?

R. Las emociones juegan un papel relevante, forman parte del ser humano al igual que lo forma la razón. Educar las emociones nos garantiza expresar como nos sentimos en cada momento, pero dando una respuesta adecuada ante cada situación o circunstancia. Tomar conciencia de las propias emociones, saber regularlas, a través de la cognición, y no actuar de forma impulsiva, va a garantizar a los alumnos que, en el presente y en el futuro, sus relaciones sociales sean efectivas y consigan su máximo desarrollo tanto personal como profesional.


P. Se trata de que el profesor busque estrategias que optimicen el funcionamiento del cerebro del alumno captando su atención. ¿Cómo se consigue esto?

R. Hay muchos estudios que demuestran que existen ciertos elementos que propician el desarrollo y funcionamiento del cerebro de nuestros alumnos. Entre ellos, pueden ser la motivación, la atención, la memoria significativa, las emociones o el desarrollo de las funciones ejecutivas. Atendiendo a estos elementos, dentro del aula desarrollamos distintas metodologías que los tienen en cuenta, como puede ser empezar las clases con algo impactante que les llame la atención, relacionar el nuevo aprendizaje con conocimientos previos de los alumnos, utilizar distintas técnicas de aprendizaje cooperativo o el desarrollo de rutinas de pensamiento.


P. Además, la neurodidáctica se apoya en elementos audiovisuales, es decir, las clases tradicionales dan paso a una educación más innovadora que requiere una mayor participación por parte del alumno. ¿Qué importancia tienen las nuevas tecnologías en el enfoque que aporta la neurodidáctica?

R. La tecnología no tiene ninguna importancia como tal, lo importante es que, a través de la tecnología, muchos elementos de los que he señalado antes, como la atención o la motivación, se desarrollan de forma más adecuada y rápida, ya que te permite llevar a cabo distintas metodologías que serían más complejas de poner en marcha si no estuviera. Por ejemplo, ahora con la pandemia, aunque los alumnos estén separados, la tecnología te permite a través de distintas herramientas seguir realizando aprendizaje cooperativo.


P. Para conseguir que los alumnos reciban los conocimientos y participen en el proceso de enseñanza, además de crear un ambiente positivo en clase, ¿Qué otras cuestiones hay que tener en cuenta? Es decir, ¿cómo se aplica la neurodidáctica en las aulas del Colegio San Cristóbal?

R. Lógicamente, para conseguir todo esto es importante y primordial la formación del profesorado. Si uno no sabe qué tiene que hacer, cómo y por qué, sería imposible llevar a cabo cualquier metodología activa. Todos los profesores han recibido formación sobre la aplicación de la neurodidáctica en el aula: trabajo cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, inteligencias múltiples, rutinas de pensamiento, educación emocional, manejo de herramientas tecnológicas y principalmente que todo esto lo hagan porque existen fundamentos científicos de que estas metodologías suponen un plus en el aprendizaje de los alumnos.


P. ¿Desde qué edad es aconsejable que sea llevada la neurodidáctica a las aulas?

R. Sin lugar a dudas, desde el nacimiento. El cerebro es un órgano con una gran plasticidad y va desarrollándose, creciendo, formando nuevas redes neurales desde el nacimiento hasta el final de nuestras vidas. Por lo tanto, cualquier edad es buena para tener en cuenta la neurodidáctica como herramienta educativa.


P.  Está claro que el profesor debe tomar conciencia de la importancia que tiene conocer más sobre el cerebro y cómo ello influye en el proceso de enseñanza-aprendizaje, puesto que cuánto más se conozca sobre su funcionamiento, más eficaz será el trabajo que se realiza con los alumnos en las aulas. En este sentido, ¿Qué debe cambiar respecto a la forma de enseñar tradicional?

R. La principal diferencia es el rol del profesor y del alumno. Tradicionalmente, el profesor era el poseedor del conocimiento y la transmisión del mismo era unidireccional, del profesor al alumno. Ahora, el rol del alumno es más activo y es el centro del aprendizaje y el profesor es el guía en ese aprendizaje. Por lo tanto, ahora se establece un proceso de enseñanza-aprendizaje bidireccional en el que, a través de distintas metodologías activas, comentadas anteriormente, se consigue sacar el máximo rendimiento del alumno y hacerle partícipe de su propio aprendizaje.


P. ¿Y los padres? Estos tienen un papel fundamental para reforzar ese aprendizaje fuera de las aulas, ¿Cómo pueden ayudar en este sentido?

R. Sí, efectivamente los padres juegan un papel primordial, por eso es importante ayudarles en algunos aspectos básicos como el desarrollo de hábitos saludables, el establecimiento de normas en casa, el trato con los hijos en las distintas etapas educativas. En este sentido, en el Colegio, a través de las tutorías y de la Escuela de Padres, tratamos de potenciar todas estas acciones.

Joana Casas

 

 

 

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