¿Es hora de decir adiós al pañal?

El mejor momento para hacerlo es cuando el niño esté preparado, respectando siempre su ritmo de crecimiento y madurez

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Una de las etapas más importantes en la vida de un niño es cuando se produce la retirada del pañal. Por ello, hacerlo en el momento adecuado es fundamental para lograrlo con éxito.

Normalmente, entre los 2 y los 3 años, los niños están preparados para dejar el pañal, pero hay otros casos en los que el pequeño puede necesitar un poco más de tiempo y esto no quiere decir que haya ningún problema, sino que será necesario un poquito más de paciencia para conseguirlo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que cada niño es un mundo y hay que respetar su ritmo de crecimiento y madurez y lo más importante, nunca, nunca, compararle con otros niños de su edad.

No todos los niños alcanzan la misma maduración neurológica a una edad determinada ni tienen la misma capacidad de asimilación y de imitación. Aunque el niño tenga la edad que creemos conveniente para retirar el pañal, esto no quiere decir que esté listo para hacerlo. Dejar atrás el pañal lleva su tiempo y dedicación y aunque hay diversos métodos o consejos para hacerlo, la paciencia y la constancia son dos elementos que se encuentran en todos y cada uno de ellos.

En este sentido, una cosa debemos tener clara, no hay una estación del año más apropiada que otra para quitarle el pañal a nuestro hijo ni una forma mejor o peor de hacerlo; el mejor momento será cuándo él esté preparado, ni antes ni después, y cuando ese momento llegue, hay algunos aspectos que pueden resultar interesantes para que todo sea más fácil.

 

7 consejos que pueden ayudaros a dejar atrás el pañal


1. Hazlo de forma gradual. Al principio, puedes quitárselo solo durante un par de horas al día, para después, ir poco a poco ampliando este tiempo.
 

2. Aprovecha las ocasiones en la que el papá, la mamá o algún hermanito mayor va al baño para que os acompañe y él mismo compruebe que no pasa nada, que es algo normal y que todos lo hacéis.


3. Dale autonomía. Ponle ropa que sea fácil de bajar por sí mismo y facilítale que pueda acceder él solito al baño si lo desea. Para ello, siempre es mejor empezar con los orinales, pero hay niños que se niegan a sentarse en ellos. Tranquilos, no pasa nada, podemos hacerlo también con adaptadores que les permitirán hacerlo directamente en el váter.


4. Establece unas rutinas. Siéntale siempre a las mismas horas en el orinal, preferiblemente después de las comidas y antes de ir a la cama. Al principio, llévale al baño con frecuencia.


5. Déjale tranquilo y no le presiones. Cuando le sientes sobre el orinal, déjale unos minutos, 10 como máximo, si en ese tiempo no ha conseguido hacer nada, no le presiones para que lo haga e inténtalo de nuevo pasado un tiempo.


6. Al principio, es muy importante elogiar sus logros y cuando consiga hacer pipi o caca él solito sin el pañal, demostrarle que estamos muy contentos por sus logros, diciéndoles frases como por ejemplo “Muy bien cariño, eres un niño grande” o “Genial, lo has hecho tú solito”.


7. Si en algún momento, hay algún ‘pequeño accidente’ (que los habrá) y acaba haciéndoselo encima, no pasa nada. No hay que reñirles, ni reprocharles ni enfadarse. Hazle saber que no hay ningún problema, que está aprendiendo y que tiene que avisar a papá o mamá cuando tenga ganas para acompañarle.  
 

Y ¿si no lo conseguimos? Pues lo volveremos a intentar en otro momento, ya habrá otra oportunidad.



Joana Casas

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