Hábitos saludables en la adolescencia

La comunicación entre padres e hijos es clave para un desarrollo equilibrado

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La adolescencia es, quizás, la etapa más difícil para nuestro hijos, y, por supuesto, también una de las más complicadas para nosotros como padres. Es durante esta, cuando comienzan a aparecer problemas de comunicación con ellos, especialmente si no hemos reforzado ese vínculo paterno-filial y adquirido una serie de hábitos fundamentales a lo largo de su infancia.

Por ello, es muy importante fomentar una buena comunicación desde que son pequeños, para poder conocer mejor sus inquietudes, sus problemas, preocupaciones y ayudarles de la mejor forma posible.

No debemos olvidar que los padres somos un ejemplo para nuestros hijos, somos sus guías y un modelo a seguir, por lo que la prevención es una de nuestras mejores herramientas. Los expertos recomiendan corregir los malos hábitos de los niños desde el principio, marcar unos límites y unas normas en su educación, ya que es mucho más fácil enseñarles hábitos positivos que eliminar después los negativos.

El carácter de una persona se empieza a desarrollar desde su nacimiento y nuestra tarea, como padres, es ir preparando a nuestros hijos para el futuro, inculcándoles unos valores y hábitos que sienten las bases de una convivencia sana.

 

Claves para fomentar hábitos saludables en los adolescentes:
 

1. Dedica un tiempo cada día a hablar con tu hijo. Desde pequeños, los niños deben saber que pueden contar con nosotros, hablarnos de sus preocupaciones o inquietudes para que podamos ayudarles y esto se consigue fomentando la comunicación en familia desde el principio.
 

2. Respeto. Se trata de educar a nuestros hijos en el respeto por sí mismo y por los demás, pero también en el respeto por el medio ambiente, por los animales, por la igualdad entre personas, etc.


3. Vínculos sociales. Durante la pubertad, los niños tienden a querer pasar más tiempo con los amigos que con la familia. Debemos mostrar interés en conocer a sus amigos y tratar de fomentar hábitos sociales positivos como el respeto, la honestidad y la amistad.


4. Establecer horarios y rutinas. Los niños tienen unos derechos, pero también unas obligaciones y, en este sentido, es muy importante marcar unos horarios para el estudio, el tiempo libre o la ayuda en casa.


5. Organizar planes en familia. Un viaje, un día de campo, una celebración. Cualquier excusa es buena para pasar tiempo juntos. Si tratáis de encontrar aficiones en común y compartirlas reforzará de forma importante vuestra relación, al mismo tiempo que pasaréis más tiempo juntos.


6. Más deporte. La práctica deportiva conlleva importantes beneficios para el menor, ya que además de mejorar su forma física, aumenta su capacidad de concentración, organización y socialización. Los planes en familia al aire libre, el juego y el deporte son unos buenos aliados, eso sí, nunca deben convertirse en una obligación para nuestros hijos.


7. Dieta equilibrada. Hay que inculcar buenos hábitos alimenticios desde la infancia. Una alimentación sana contribuye a prevenir determinados problemas de salud en el futuro y a mantener un estilo de vida saludable cuando sean adultos.


8. Evitar la sobreprotección. Las personas aprendemos de los errores. Nuestros hijos se equivocarán, como todo el mundo, y nosotros debemos estar a su lado para ayudarles a superarlos.


9. Tratar de no ser demasiado autoritario. Es importante que nuestros hijos tengan claro que somos sus padres y no colegas, pero siempre dentro de unos límites. Cuanta más autoridad impongamos sobre ellos, más intentarán rebelarse cuando sean adolescentes.


Los hábitos que les enseñemos cuando son pequeños, poco a poco, se irán convirtiendo en rutinas que les acompañarán cuando sean adultos, y como padres, tenemos la obligación de inculcarles los valores necesarios que favorezcan su desarrollo en la sociedad.

 

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