Juegos para mejorar la comprensión lectora

Aprender a leer divirtiéndose

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Mensajes en redes sociales y servicios de mensajería instantánea, prensa escrita, libros de texto, novelas, cómics… cientos de mensajes escritos que recibimos diariamente. Textos que forman parte de nuestras relaciones sociales y que necesitamos interpretar, sacar de ellos la información relevante, es decir, comprenderlos. Hacerlo implica mucho más que identificar las palabras, frases y párrafos que lo forman, requiere también la capacidad de darle significado.

Hablamos, sí, de la lectura de textos como medio para aprender, acceder al conocimiento que la escuela y la sociedad solicitan. Pero, sobre todo, para construir un criterio propio que permita evaluar y elegir la información útil y veraz.

Os proponemos, en este artículo, algunas actividades –planteadas como juego– para mejorar la comprensión lectora de menores y adolescentes. Continuamos así con la mejora de la eficacia lectora ya tratada en los artículos ¿Cómo mejorar la velocidad lectora? (1ª parte) y (2ª parte).

 

Herramienta clave: el vocabulario

El conocimiento de la propia lengua es una herramienta imprescindible: ampliar el vocabulario que utilizan habitualmente, usar correctamente las reglas ortográficas que cambian el significado de las palabras (término, termino y terminó, modificadas por la tilde con significados diferentes) son solo algunos posibilidades.

En la infancia podemos elegir algunos juegos para adquirir mayor vocabulario:

  • Emparejar dibujos y palabras agrupados por temática: utilizamos una cartulina con 15 o 20 medios de transporte, profesiones, alimentos, prendas de vestir… La variante más sencilla es unir cada palabra con el dibujo que corresponda; aumentaremos la dificultad incluyendo palabras sin dibujo o dibujos sin palabras.
  • Jugar a “palabras encadenadas” uniéndolas por su última sílaba. Variaremos las reglas en función de los conocimientos que posean nuestras hijas e hijos (solo adjetivos, solo sustantivos, solo verbos en infinitivo, los tres o, aceptando también las formas personales de los verbos…).
  • El uso de “sopas de letras” junto a un diccionario para averiguar el significado de las palabras desconocidas, es una buena práctica. Primero incluyendo la lista de palabras que a localizar; después, indicando exclusivamente el tema de las palabras que deben encontrar (por ejemplo: cinco animales).
  • Otra buena opción es la búsqueda conjunta de sinónimos y antónimos de palabras que usen habitualmente.
  • Una excelente alternativa son los juegos de composición de palabras a partir de letras tipo a Scrabble, o Apalabrados que, además, podemos encontrar en su versión electrónica para tabletas y móviles.

 

El orden de las palabras, la composición de los textos

Conocer cómo se organiza un texto, identificar correctamente signos ortográficos… facilitan una mejor comprensión. Para ello podemos “jugar” con los textos, a continuación se incluyen algunas posibilidades:

  • Cortar un texto y pedir que lo compongan. Para hacer los recortes intentaremos incluir fragmentos que deban coordinarse en función del género (femenino o masculino) y el número.

Por ejemplo, hemos cortado (con este símbolo ‘|’) un extracto del cuento La princesa que quería escribir de Beatriz Berrocal:

La princesa no quiere | un príncipe azul, ni ir por | el castillo con trajes de | tul. Quiere ser distinta, ir | a clase, estudiar, no esperar | que alguien la venga a salvar.

  • Practicar la “anticipación” (deducir cómo continúa un texto) cortando en dos algunas frases (por ejemplo: “estaba nevando y hacía mucho…”) o haciendo pausas en la lectura mientras se lee en voz alta.
  • Otra posibilidad consiste en introducir errores en textos cortos, frases incoherentes o sin sentido que deben encontrar. Cuanto más mayores sean, más difíciles serán los errores a localizar (datos concretos, por ejemplo).
  • Con adolescentes, una buena opción, es plantearle preguntas al texto, de tal manera que no solo localizarán información e incrementarán su comprensión lectora, sino que facilitarán el aprendizaje pues es una buena estrategia de estudio.
     

La comprensión lectora mejorará con la práctica, con la propia lectura de textos (cualquiera que sea el formato en el que se presenten). Eso sí, es importante plantearlas siempre desde la perspectiva del juego, especialmente teniendo en cuenta que la lectura no debe utilizarse como un castigo.

Y no nos olvidemos de las bibliotecas públicas: ofrecen muchas oportunidades para acercarse a la lectura. Conocer qué actividades hacen la biblioteca más cercana y participar en ellas puede convertirse en una de las mejores estrategias.

 Yolanda Lorenzo @Yoloren

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