Los beneficios de la música en la infancia

La música y el baile son algunas de las actividades extraescolares más demandadas

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Durante el embarazo, la música aporta importantes beneficios para el bebé ya que, además de ser una forma de comunicación con él, fomenta el vínculo afectivo y ayuda a regular las emociones por ambas partes; incluso hay estudios que afirman que hasta el año de vida, el bebé es capaz de recordar las melodías que escuchaba dentro del vientre materno.

Durante los primeros años de vida de un niño, éste recibe multitud de estímulos y, en este sentido, la música es uno de los que mayor influencia positiva puede ejercer sobre los pequeños si se utiliza de la forma adecuada, eligiendo el momento oportuno para disfrutar de ella y siempre como una diversión, nunca como obligación.

Es tal la importancia de la música para los más pequeños, que muchos colegios incluyen ya entre su oferta formativa, actividades y asignaturas relacionadas con esta disciplina.

De hecho, en la actualidad, la música y el baile, junto con el deporte, se encuentran entre las actividades extraescolares más demandadas por los alumnos.

Entonar canciones, escuchar música o aprender a tocar un instrumento como el piano, el violín o la guitarra, entre otros, contribuye a mejorar el desarrollo intelectual, motriz, sensorial y auditivo de los niños.

 

Beneficios de la música en los niños

1. Existen numerosos estudios que reflejan que la música influye en el aprendizaje de los más pequeños, potenciando su rendimiento escolar y haciéndolos más propensos a aprender nuevos conocimientos.

2. Mejora la memoria. Aprender a tocar un instrumento implica memorizar partituras y acordes, lo que contribuye a ejercitar la memoria y aumenta la capacidad del niño a la hora de recordar datos.

3. Refuerza la expresión corporal y les ayuda a expresarse de forma adecuada.

4. Fortalece el aprendizaje verbal. Las letras de las canciones contribuyen a ampliar su vocabulario, aprender el significado de las palabras y familiarizarse con los sonidos.

5. Fomenta la creatividad. A través de la música, se expresan sentimientos, sensaciones, al mismo tiempo que desarrollan su imaginación y encuentran una forma especial de comunicación.

6. Potencia valores tan importantes como la constancia, la superación o la responsabilidad a la hora de cuidar o mantener un instrumento, asistir a las clases o querer seguir aprendiendo.

7. Alivia el estrés. El colegio, los deberes, la rutina puede provocar una sensación de estrés en los más pequeños. En este sentido, la música se convierte en una forma de evasión para ellos, de descargar la tensión acumulada y mejorar el estado de ánimo, al tiempo que aprenden y se divierten.

8. Mejora sus habilidades sociales. Las personas que tocan un instrumento suelen ser personas más sociables, extrovertidas y positivas.

 

Todos los niños están capacitados para aprender a tocar un instrumento, lo único que hay que tener en cuenta son sus aptitudes y sus gustos personales. En este sentido, siempre es aconsejable asistir a jornadas informativas sobre las diferentes opciones que hay y hablar con nuestro hijo sobre cuáles son sus preferencias para poder elegir así la que más se ajuste a sus objetivos.

Ante todo, lo más importante es que al niño le guste, que sea él quien elija qué tipo de instrumento quiere tocar o qué baile prefiere aprender, puesto que si despierta su interés por la música, querrá ir profundizando y continuar con su aprendizaje. Al principio, la música debe ser un juego y no una obligación para ellos; las clases deben hacerles disfrutar y hacerles sentir que lo importante es pasarlo bien.

 

Joanna Casas

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