Los catálogos de juguetes, ¿qué nos venden?

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¿Ya han llegado los catálogos de juguetes a vuestros buzones? ¿Ya han empezado las y los 'peques' de la casa con el clásico “me lo pido”? Si hace un par de semanas hablábamos en este blog de la oportunidad de “educar a nuestras hijas e hijos en el consumo responsable, la solidaridad y la colaboración”, ahondamos en este artículo en la (des)igualdad y la falta de inclusión de la mayoría de los catálogos.

Todos los días trabajamos para que nuestras hijas e hijos entiendan que las tareas no tienen sexo, es decir, que cuidar a bebés o hacer la comida no es “cosas de mujeres”, al menos “no solo de mujeres”. Pretendemos que nuestras niñas también se conviertan en ingenieras, tecnólogas, informáticas… que entiendan que el hecho de ser niña no condiciona sus elecciones profesionales. Luchamos para que, aunque posean diversidad funcional, puedan lograr el éxito tanto en su vida personal como su vida profesional futura.

Somos conscientes de que las elecciones actuales condicionarán las elecciones futuras, pero llegan los catálogos de juguetes, plagados de estereotipos (de género entre otros) vendiéndonos unos roles tradicionales que no deseamos mantener, ¿verdad?

 

Algunos ejemplos

Podríamos considerar como ejemplo de inclusividad (de nuevo este año) el catálogo de Toy Planet: no solo muestra niños (varones) cuidando de juguetes de bebé y niñas en juegos de acción, sino que incluye menores con diversidad funcional. Contribuyen, de esta manera, a la eliminación de ciertos estereotipos y, al mismo tiempo, a una mayor identificación de la totalidad de los menores con los personajes representados en el catálogo.

Aún así, en este mismo catálogo, en la mayoría de las ocasiones en las que aparece una persona adulta “jugando” suele ser una mujer, es decir, se está lanzando un mensaje claro: “son las mamás las que se ocupan de las y los niños” en detrimento de la corresponsabilidad imprescindible en la sociedad actual.

Un ejemplo similar es el catálogo de Imaginarium, en el que podemos ver a niñas y niños compartiendo todo tipo de juegos e, incluso, a menores de diferentes razas.

El Corte Inglés, por su parte, aunque se centra en los juguetes con escasez de niñas y niños utilizándolos, muestra a niñas atendiendo a bebés –ni un solo niño en estos juegos–, y a “princesitas” (no perdamos de vista la sección de disfraces, una completa evidencia de los roles tradicionales de género).

En el caso de ToysRus, son ellas, de nuevo, quienes peinan, hacen la compra, preparan la comida, atienden a bebés-muñeco… y ellos los que disfrutan de coches, motos, herramientas de trabajo, juegos de construcción… Más o menos lo mismo que ocurre en el catálogo de Juguettos.

 

En conclusión

Si pretendemos educar a nuestras hijas e hijos en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, en la no discriminación por razón de sexo o, simplemente, en que elijan libremente (lejos de estereotipos de género) los juguetes con los que quieren jugar, analicemos el catálogo antes de que lo vean.

La identificación con los colores (el rosa para las niñas y el azul para los niños), con los niños y niñas que salen en cada catálogo condicionará, sin duda, su elección.

 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

 

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