Me aburro…, ¿qué hago?

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Te proponemos una pequeña actividad para comenzar este artículo. Cuenta cuántas veces has oído alguna de estas frases desde que acabó el curso: “Papá me aburro, ¿qué hacemos?”; “Mamá, ¿nos vamos? ¡Esto es un aburrimiento!”; “No quiero ir con el abuelo que es muy aburrido”; “No me envíes al pueblo, jo. No hay nada que hacer allí.”; “¿Por qué tengo que hacer esto? ¡Me aburre!”, etc.

Seguro que has hecho unas cuantas ‘X’, ¿verdad? Lo cierto es que ir a clase y realizar actividades extraescolares, además de los “deberes” pra casa, ocupan casi la totalidad del tiempo de nuestras hijas e hijos entre septiembre y junio. Actividades que “desaparecen” en cuanto finaliza el curso escolar y son muy difíciles de sustituir. Así que es bastante probable que, tras un periodo de alegría por no tener que madrugar, poder pasar más tiempo con las amistades o disfrutar del sol y la playa, llegue el temido «aburrimiento». Y decimos temido porque, en la sociedad actual, aburrirse parece no estar permitido, es como si tuviéramos que realizar actividades atractivas, interesantes… ¡todo el tiempo!

En este artículo no entraremos a valorar si el aburrimiento forma parte de la condición humana o no; si en pequeñas dosis es, incluso, conveniente o si es necesario de vez en cuando… Lo que sí haremos es proponer algunos consejos para reducir los conflictos que puede generar y que empiezan por frases como las que hemos visto al principio de este artículo. ¡Vamos allá!

 

Averigüemos la «causa» del aburrimiento
 

Antes de tratar de evitarlo o reducirlo, deberíamos plantearnos (o plantear a quien se aburre) algunas preguntas:

  • ¿Qué significa “me aburro”?
  • ¿Cuándo no sientes ese “aburrimiento”?
  • ¿Qué te gustaría hacer?
  • ¿Cuáles son las alternativas?
     

Se trata de un ejercicio de reflexión que debe estar basado en la realidad de la situación concreta que estamos viviendo. Algunas veces, lo que considerábamos divertida o interesante hace una semana, ya no lo es. Actividades como leer o ir al cine no son consideradas aburridas en la mayoría de las ocasiones, pero en otras sí. Dependerá de la película o el libro; de si vamos por decisión propia o impuesta; de si la alternativa nos resultaba más atractiva; de si… las posibilidades son casi infinitas.

Por eso necesitamos saber por qué, en este momento concreto, esa actividad nos aburre. Solo a partir de ese conocimiento, podremos gestionarlo adecuadamente.
 

Y ahora, ¿qué hacemos?

Si esperáis la receta mágica para dejar de oír “Me aburroooooo”, lo sentimos, no la hay: con cada menor, con cada adolescente, tendremos que buscar alternativas concretas para cada momento determinado en función de sus intereses y nuestras necesidades.

  • Opción 1: turismo urbano

Convertirnos en turistas en nuestro entorno físico es una posibilidad muy interesante. Solemos revisar la historia y los lugares más interesantes de nuestros destinos vacacionales pero no lo hacemos en nuestro propio barrio, ciudad, pueblo… ¡Tomad un mapa, la cámara de fotos —o el móvil— y haced excusiones!

Podéis, por ejemplo, comprobar si hay visitas guiadas en Castellon y hacerlas. Recorrer los monumentos históricos como haría cualquier turista puede ser muy divertido.

¿Qué os parece comenzar por la Oficina de Turismo?
 

  • Opción 2: actividades culturales del municipio

Consultad la Agenda Cultural del Ayuntamiento y elegid en familia una exposición, un concierto, una conferencia… Encontraréis 28 páginas llenas de propuestas para “rellenar” el tiempo libre.
 

  • Opción 3: deportes

El verano es una buena época para practicar nuevos deportes, sobre todo aquellos que se realizan al aire libre. Las actividades de senderismo o cicloturismo son buenas alternativas que nos permiten, además, conocer otras partes de nuestra provincia. En la página de Turismo de Castellón se incluyen algunas rutas: comprueba en este enlace las propuestas que realizan desde el apartado “Qué hacer”.
 

  • Opción 4: escritura

Un diario de verano, un cuento o relato corto, un microrrelato… son solo algunas de las alternativas que pueden ayudarnos a salir del tedio. Incluso podemos optar por la producción de textos “en digital”: desde escribir un blog, hasta realizar un podcast o un canal de YouTube…
 

Insistimos en que estas son solo algunas posibilidades que, esperamos, os resulten de utilidad y no hayan despertado vuestro aburrimiento. ¡Elegid la que más se adecúe a vuestra familia y disfrutad del verano!
 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

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