¿Por qué mi hijo no se decide a andar?

Consejos y factores que influyen en el aprendizaje a la hora de caminar

20180115084152.primeros_pasos_bebe_caminar

Las preocupaciones de los padres comienzan en el mismo momento que nos enteramos de que un bebé está en camino. Primero son las preocupaciones porque el embarazo se desarrolle con normalidad, después por el momento del parto y una vez que el bebé está en casa, comenzamos a pensar si lo estaremos haciendo bien, si nuestro hijo crecerá sano o si tendrá algún tipo de problema durante su desarrollo.

En este sentido, una de las preocupaciones más habituales de los papás es cuando los pequeños tardan en comenzar a dar sus primeros pasos. Generalmente, la mayoría de los bebés comienzan a andar alrededor del primer año de vida, ayudados por un adulto o agarrados a algún mueble, por ejemplo. Sin embargo, hay niños que necesitan más tiempo para ello y que, al cumplir el año, todavía siguen gateando.

Por ello, no debes alarmarte si tu hijo tiene ya 12 meses y todavía no se ha lanzado a dar un paso, siempre y cuando haya dado señales de que se está desarrollando con normalidad, como puede ser sentarse solo, arrastrarse moviendo el culete o desplazarse gateando. Lo más común es que sea a partir de los 18 meses de edad, cuando el niño pueda caminar con normalidad, sin perder el equilibrio.

Todo niño o niña sano, en condiciones normales, más tarde o más temprano aprenderá a caminar, a comer solo, a controlar sus esfínteres, ya que forma parte del proceso de maduración. No se trata de una competición donde mi hijo es más listo porque ha aprendido a andar antes o es más inteligente porque ha aprendido a hablar antes que los demás.
 

¿Por qué mi hijo tarda más en aprender a caminar?

Hay diversos factores que pueden influir en este proceso:
 

1. Su genética. Hay niños más lentos que otros a la hora de hacer los progresos del desarrollo o, por ejemplo, en el caso de los bebés prematuros, estos suelen tardar un poco más en desarrollarse.
 

2. Su carácter. Hay bebés que son más tranquilos y pueden pasar horas sentados o tumbados jugando con un objeto; mientras que otros, son más inquietos y necesitan estar todo el tiempo moviéndose.


3. Por precaución. Si tu bebé se ha dado un golpe cuando intentaba caminar, posiblemente habrá cogido miedo y tardará un poco más de tiempo en volver a intentarlo.
 

4. Su físico. Los bebés que son más grandes tardan más en andar precisamente porque al tener un mayor peso o altura, les cuesta más mantener el equilibrio.
 

5. Hermanos mayores. Un bebé que tiene hermanos mayores, posiblemente se lanzará antes a andar, estimulado por querer jugar y hacer lo mismo que hacen sus hermanos.
 

¿Qué podemos hacer los papás?

Principalmente, no preocuparnos antes de tiempo y evitar las comparaciones con otros niños, ya que cada uno es diferente.

Lo único que debemos hacer es facilitarles el aprendizaje, acompañarlos y estimularlos a andar, realizando con ellos actividades que les motiven. Por ejemplo, la playa es un buen momento y lugar para ello. Caminar sin zapatos sobre la arena les ayudará a ejercitar la musculatura de los dedos y de los pies, al tiempo que fortalecerá sus tobillos.

Ten mucha paciencia y recuerda que, si lo necesitas, siempre puedes contar con la ayuda de un profesional que trabaje la estimulación temprana de tu bebé. Respeta sus tiempos, disfruta del momento y de cada fase de aprendizaje de tu hijo. Recuerda, que aunque ahora estés deseando que tu pequeño sea independiente, estos años pasarán y quizás, algún día los echéis de menos.

 

 Joanna Casas

 Categorías: