Adicción a las nuevas tecnologías - Guía y Orientaciones

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Las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) han sido creadas para facilitarnos la vida, pero también pueden complicárnosla, convirtiéndose en un fin y no en un medio para conseguir algo. Algunas personas llegan a obsesionarse, se muestran incapaces de controlar su uso y pueden poner en peligro su vida y sus relaciones. Este abuso o uso dañino de internet recibe el nombre de adicción, ya que los síntomas que causa son comparables a los manifestados en las otras adicciones (drogas, alcohol…). Según la Organización Mundial de la Salud, la adicción es una enfermedad que conduce al consumo incontrolado de sustancias y/o la realización de una tarea compulsiva y cuyas conductas conllevan consecuencias negativas adversas.

La adolescencia, por su parte, es una etapa de muchos cambios a niveles físicos, emocionales, psicológicos y sociales. En los últimos años, se ha demostrado a través de diversos estudios, que estos cambios también se producen a nivel cerebral en la corteza prefrontal (encargada de los procesos cognitivos), y en el circuito mesolímbico (relacionado con la motivación y la búsqueda de recompensas). Como consecuencia de esas modificaciones, se produce un cierto desequilibrio entre ambos circuitos cerebrales, que puede generar cierta vulnerabilidad y justificar el aumento de la impulsividad y las conductas de asunción de riesgos durante esta etapa. 

En el caso de la adicción a las nuevas tecnologías, se relaciona sobre todo con variables psicosociales, tales como la vulnerabilidad psicológica, los factores estresantes y el apoyo familiar y social. Por ello, es muy importante establecer una prevención desde el seno principal de la familia y desde la escuela en base a los factores de riesgo y de las características de cada persona.

Algunas de las recomendaciones para prevenir una posible adicción a las nuevas tecnologías, que deben implementar los padres y educadores son las siguientes:

  • Limitar y pactar el uso de dispositivos. No deben estar más de 1,5-2 horas diarias, excepto el fin de semana y para tareas escolares, que deberán ser controladas por los adultos de la familia.

  • Cambiar la ubicación de los ordenadores en lugares comunes (el salón, por ejemplo).

  • Fomentar la relación con otras personas. Que se relacionen con otras personas, amigos o familia en persona, no a través de las redes sociales y establezcan rutinas de relaciones sanas. 

  • Potenciar aficiones tales como la lectura, el cine y otras actividades culturales en las que no tengan ni puedan usar las tecnologías. 

  • Estimular el deporte y las actividades en equipo. Para que se sientan mejor físicamente y a nivel psicológico por la generación de hormonas a nivel neuronal. 

  • Desarrollar actividades grupales, como las vinculadas al voluntariado. 

  • Estimular la comunicación y el diálogo en la propia familia hablando de Internet con ellos/as. Las valoraciones que hacen los adultos sobre el uso de Internet de los adolescentes son mayoritariamente negativas y esto provoca un distanciamiento por parte de ellos, lo que les impide contrastar las ventajas e inconvenientes del uso de estas herramientas.

  • Educar en el uso de Internet como fuente de información y formación: Incorporar su uso en las metodologías de estudio del adolescente, de manera que la red sea un espacio de comunicación vinculado a la reflexión y al conocimiento.

  • Entender el exceso de Internet como una forma de reaccionar al malestar psicológico: Preguntarse por qué el adolescente centra su vida de ocio y de relación en Internet. Tener una actitud de escucha activa ante su aislamiento.

  • Reflexionar sobre la responsabilidad de lo que comparten y la imagen que proyectan.

En cualquier caso, si existe alguna sospecha de falta de control con las nuevas tecnologías por parte de algún adolescente que forme parte de tu círculo o conocido, es necesario que acudas a un profesional, o al Departamento de Orientación del centro, desde donde los orientaremos a establecer las pautas necesarias o el trabajo a realizar con el menor.


María Martínez Hernández
Departamento de Orientación Escolar de Colegio San Cristóbal.

BIBLIOGRAFÍA:

Oliva Delgado, A. (2012). Desarrollo cerebral y asunción de riesgos durante la adolescencia. Apuntes de Psicología, 30 (1-3), 477-486.

Labrado, F., Requesens, A. y Helguera, M. (2015). Guía para padres y educadores sobre el uso seguro de Internet, móviles y videojuegos. Fundación Gaudium.

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