¿Cómo ayudar a tus hijos a estudiar online?

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La situación vivida a causa de la COVID-19 ha supuesto un avance en la implantación de la formación online en todos los niveles de la educación. En muchos casos a marchas forzadas, tanto el profesorado como las familias hemos tenido que adaptarnos a esta metodología de enseñanza-aprendizaje.

Ante el inicio del nuevo curso, y ante más incertidumbres que certezas de cómo se desarrollará, es preciso que comencemos a organizarnos para conseguir sacar el máximo partido a la formación a distancia. Porque, con pandemia o sin ella, ha llegado para quedarse.

 

El "miedo a la tecnología

Reconozcámoslo, aunque nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de tecnología, nos sigue asustando enfrentarnos a lo desconocido. Y para muchas personas, la formación a través de medios electrónicos sigue siendo un territorio sin explorar.

Lo primero que debemos hacer para superar esta barrera es tener toda la información necesaria para animar a nuestros hijos en hijas, independientemente de su edad, a seguir su formación desde casa: ¿qué herramientas utiliza? ¿cómo se planifican las clases de las diferentes asignaturas? ¿cómo se relaciona con el profesorado y con el resto de la clase? ¿con qué dificultades se está encontrando?

Prueba las herramientas, experimenta, asegúrate de que todo funciona como es debido… Y para aquellas personas que nunca han hecho un curso online, quizás sea el momento de ponerse manos a la obra. De esta forma, conoceremos mejor cuáles son las dificultades que supone y seremos capaces de ayudarles a enfrentarse a ellas.

 

Crear rutinas

Es probable que a lo largo del nuevo curso sea preciso seguir las clases desde casa en algún momento. Y a pesar de una de las ventajas de la formación online es la flexibilidad, va a ser necesario crear una serie de rutinas:

  • El horario. Aunque para algunas clases sea preciso conectarse para estar en contacto directo con el profesorado y con el resto del alumnado, una parte de la formación se basa en la realización de tareas, investigación y proyectos que tienen que hacerse de forma individual o en grupos de trabajo virtuales. Sobre todo para las y los estudiantes de primaria, es muy importante establecer un horario con sus correspondientes descansos que se asemeje al que siguen en el aula.

Sin embargo, hay que tener presente cada persona tiene sus ritmos de estudio y de trabajo y tardará más o menos tiempo en alcanzar los objetivos diarios. Debemos dar más valor a la consecución  de los hitos que a la presencialidad, conjugando la rutina con la flexibilidad que apuntábamos.

También es cierto que la formación online favorece la toma de decisiones y el desarrollo de la responsabilidad individual. Por tanto, a partir de cierta edad puede ser muy ventajoso que se acostumbren a organizarse y establecer sus propios horarios, eso sí respetando siempre los marcados por el profesorado.

  • El espacio de trabajo también debe formar de esta rutina de la que hablamos. Siempre que sea posible, es aconsejable reservar un lugar de la casa tranquilo, cómodo y con la iluminación adecuada para realizar las tareas y seguir las clases.

Las familias ya hemos hecho un gran esfuerzo en los meses pasados y vamos a tener que seguir haciéndolo. Sobre todo en las etapas más tempranas, la supervisión y la comunicación permanente con el profesorado van a ser fundamentales para asegurarnos de que están adquiriendo las habilidades y conocimientos de cada nivel y que no se quedan atrás.
 

Brecha digital

La mayor barrera para poder estudiar en línea es la brecha digital. Aunque parezca cosa del pasado, sigue existiendo:

  • Algunos hogares no tienen una conexión a Internet adecuada, ya sea porque están situados en una zona rural con baja conectividad o porque, simplemente, no pueden asumir su coste. Según la última encuesta del INE, el 8,6% de los hogares no disponen de conexión a Internet de banda ancha.
     
  • En algunos casos se carece de los medios electrónicos adecuados. Porque, a pesar de los esfuerzos por adaptar los contenidos y las tareas a todo el alumnado, casi un 20% no dispone de un ordenador o tablet. Y, en una parte considerable de las familias, se trata de un dispositivo para uso común, no siempre disponible para asumir las tareas escolares.


Estos datos, junto con el –afortunadamente cada menor– desconocimiento de la tecnología, suponen que algunas familias estén en una situación complicada a la hora de acompañar a las y los más jóvenes de la casa en las tareas que deben realiza a través de Internet.

Durante los últimos meses, la mayor parte de las comunidades autónomas, ayuntamientos, colegios e incluso empresas de telecomunicaciones han puesto en marcha programas solucionar este problema.

 

Mónica Suárez @monicasua

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