Leer en web también es leer

El aprendizaje y fomento de la lectura ha de incluir los textos en formato digital

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Una muestra de cómo la tecnología ha cambiado la lectura puede verse en el vídeo A magazine is an iPad that doesn’t work (Una revista es un iPad que no funciona, publicado por User Experiences Work en 2011, con casi cinco millones de reproducciones). Se trata de la evidencia de que la alfabetización de menores y jóvenes se realiza de un modo distinto a la nuestra, a la de quienes nacimos en el siglo XX que nos educamos y aprendimos “sobre el papel”. Ahora el aprendizaje se realiza, también, sobre la pantalla, en red.
 

1. La lectura en pantalla (o lectura digital)

Una de las características fundamentales de la lectura de textos en páginas web es que leemos hipertexto, es decir, textos que tienen hipervínculos (enlaces) que permite saltar de un contenido a otro (de una página a otra) con un solo clic. Es una ventaja, sin duda, pues posibilita ampliar la información y comprobarla pero, al mismo tiempo,  puede dificultar la comprensión ya que facilita la dispersión.

El texto no se presenta aislado, suele ir acompañado de publicidad, enlaces a contenidos supuestamente relacionados, se complementa con vídeos, imágenes e incluso audios dificultándose una lectura lineal, continua del texto. Preguntemos a nuestras hijas o hijos cuántas veces han empezado a leer un artículo para un trabajo escolar y han empezado a navegar o surfear por el resto de contenidos incluidos en la página perdiendo el texto inicial. Es muy habitual ¿acaso no nos pasa a las personas adultas? De hecho, se afirma que en una visita promedio a una página web se lee aproximadamente el 20% del contenido textual; una buena parte del tiempo dedicado a cada página se destina a conocer la página, ver los menús, identificar la publicidad… Lo que no ocurre con un texto impreso.
 

2. Fomentar los hábitos lectores

En este mismo blog hemos tratado el fomento de la lectura (véase el ¿Cómo conseguir que los niños lean?) alrededor de los libros impresos. Ahora queremos ampliar el abanico de posibilidades alrededor de la construcción de hábitos lectores en la infancia y la juventud:

  • Debemos incluir los textos que podemos encontrar en la web. Además, allí podemos encontrar muchos “libros” de dominio público.
  • La visita y lectura de páginas web educativas adaptadas a su edad y conocimientos.
  • Existen aplicaciones para descargar en nuestra tableta o teléfono inteligente que nos permiten trabajar la velocidad y la comprensión lectora con cada menor.
  • Podemos comprar libros electrónicos (ebook) que, además, permiten interactuar con ellos. De hecho, cada vez es más frecuente la aplicación de la realidad aumentada a los libros para menores.
     

3. Dispositivos adecuados

Una cuestión importante que, como responsables de menores, debemos tener en cuenta tiene que ver con el dispositivo utilizado: no es lo mismo leer en el smartphone, que en la tableta o en la pantalla del ordenador.

La resolución y dimensiones de la pantalla (es diferente leer en una pantalla de 4, 10 o 17 pulgadas), el tiempo de exposición… son aspectos que deben tenerse en cuenta. No olvidemos que las pantallas de estos dispositivos emiten luz que se dirige al ojo, por ello es recomendable que, para una lectura lineal, se utilice un lector de libros electrónicos (eReader, conocidos como eBook) que utilizan tinta electrónica, no dirigen la luz al ojo y, por tanto, provocan menor cansancio ocular.

En conclusión, fomentar la lectura y enseñar a leer es, hoy, mucho más que leer libros en papel, implica también enseñar a utilizar las páginas web, utilizar dispositivos adecuados, facilitar textos diversos y herramientas adecuadas a la edad y conocimientos de cada joven y menor, actuar como ejemplo y compartir la lectura (ya sea de páginas web, libros en papel o electrónicos, periódicos –digitales o en papel–, etc.) en familia.

Yolanda Lorenzo @Yoloren

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